Fran Cabello

Entrevista a Fran Cabello, auxiliar administrativo del distrito centro.

Además de ser parte importante de nuestra cofradía, para toda la banda Fran Cabello es “la voz”. Siempre que le pedimos que sea nuestro presentador él no duda en ningún momento.

Por eso desde esta web queremos darte las gracias Fran por todo lo que haces por nosotros.

¿ De que cofradía eres hermano?

Soy hermano de nuestra Cofradía del Cautivo y la Trinidad y también de la Archicofradía del Paso y la Esperanza.

Por otra parte, soy hermano de la Real Hermandad del Rocío de Málaga, filial de Almonte.

¿En cuáles has participado como hombre de trono?

He sido, durante veinte años, hombre de trono de Jesús Cautivo, donde ahora soy mayordomo de trono.

Dos años a María Santísima de la Trinidad Coronada, a la que además, llevé sobre mis hombros, tanto a la ida como a la vuelta de la Coronación Canónica.

He llevado sobre mis hombros, durante once años, a Nuestra Señora de la Soledad de Mena.

Tres años, a Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro.

Tres años al Santísimo Cristo de los Milagros

Un año, a María Santísima del Rocío.

Un año, al Santísimo Cristo de la Expiración

Con motivo de la exposición que se organizó en la SICB con motivo del 75 aniversario de la Agrupación de Cofradías, fui hombre de trono de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario.

¿Qué personaje te ha influido en tu crecimiento cofrade?

Han sido mucho los que han influido en mi vida y no sería justo dejarme a ninguno por el camino.

Desde que entré en la cofradía, en el momento que me atendió Manolo Montero, Pepe Carrasco, Manuel Gandulla, Emilio Domínguez, Paco Urbano, todos mis hermanos de junta de gobierno, desde que entré en la misma, en el año 1993.

Pero ante todo tengo que destacar a Mario Ortega, mayordomo del trono, que me ha ido dando responsabilidad en el trono, como supervisar la cruceta con la banda y que me dio una gran responsabilidad al dar varias curvas muy complicadas de nuestro recorrido como son la doble curva y la curva conocida como la del bar Jamón.

Paco Saldaña, que me ha enseñado todo lo que se, a nivel contable, de la cofradía y que me ha enseñado a desarrollar el difícil papel que tenemos los que nos ocupamos de llevar la contabilidad de organizar los presupuestos en tiempo para que todas las necesidades sean cubiertas sin llegar a las deudas.

Todos los hermanos mayores que he tenido desde el año 93, destacando a Juan Partal, que me ha dado la oportunidad de formar parte de la ejecutiva, con la consecuente responsabilidad.

José Luis Palomo, al que tengo que destacar como maestro en el arte de vestir a Jesús Cautivo. Con él tengo una experiencia que me marcó. Ya llevaba algunos años ayudando a vestir al Divino prisionero de la Trinidad, cuando en el año 97, estando en el trono terminando de colocar los últimos alfileres en las bocamangas de la túnica, José Luis me miró y me dijo que quería que formara parte de su junta de gobierno como albacea de cultos y vistiendo, de forma oficial, a Jesús Cautivo. Siempre le estaré agradecido por haber escogido al mejor testigo para mi “alternativa”.

También he de agradecerle que formé parte del equipo organizador de los actos con motivo de la Coronación Canónica de María Santísima de la Trinidad, estando en el altar junto a la compañera de junta Inma Rosas e Ignacio Castillo.

Todos mis hermanos de ambas bandas, porque me han hecho mantener ese punto de unión con la ilusión de un niño que quiere rozar la perfección teniendo en su mano la mejor arma, que no es otra que la ilusión sin límites.

Finalmente, como no podía ser de otra forma, mi abuelo que introdujo la devoción por los Sagrados Titulares en la familia, a mi padre que me ha guiado y enseñado a tener templanza y marcar los tiempos, además de enseñarme como camina Nuestro Señor, mi hermano y mi madre, la más exigente, la que me hace buscar la perfección y el respeto. A saber escuchar y saber llevar la ideas a buen término.

¿Que te transmite nuestro señor Cautivo cuando te encuentras a solas con el?

Es una pregunta fácil y difícil de responder. Cuando estás con Él, en su capilla o en el trono, preparándolo para cambiarle la túnica, lo primero que haces es hablar con Él. Es el amigo que nunca falla y está frase es totalmente cierta. Le pides por los demás, por los amigos, conocidos y desconocidos. No me gusta pedir para mi, pues Él sabe cada una de nuestras necesidades. Hablo mucho con Él, le pedimos perdón cuando le atamos las manos, pero sabemos que el atárselas se realiza con cíngulos de devoción, formados por miles y miles de promesas y peticiones.

La parte difícil es, aparte de atar las manos, saber que estás vistiendo al Señor de tu vida, al Rey de Reyes, al Divino prisionero de la Trinidad y, por devoción, Señor de Málaga. Cuando llega la noche del Lunes Santo y le rezas antes de salir en estación de penitencia (al igual que hago con María Santísima de la Trinidad Coronada), el ver que todas las miradas se clavan en Su rostro, en Sus manos, te transmite que formas parte de una devoción, que se te ha legado y se te ha dado la oportunidad de formar parte de esta gran hermandad y que tienes la responsabilidad de fomentar su devoción.

¿Que tradición repites cada lunes santo?

Bien, como comentaba antes, rezarle a ambos. Ese es mi primer paso. Luego desearle suerte a todos mis hermanos en el recorrido a realizar y que disfruten de ese momento tan especial y efímero en el que se convierte la estación de penitencia.

Siempre buscar a mi madre, entre las personas que observan la salida, porque se lo que sufre no pudiendo acompañar durante todo el recorrido a nuestros Sagrados Titulares, recordar a mi abuelo, que se que de un modo u otro, está con nosotros y pedirle porque todo salga bien.

Cuando llegamos a la Casa – Hermandad, tras una estación de penitencia que nos ha llenado de satisfacción, me gusta buscar a los hermanos y saludarlos, abrazarlos y darle la enhorabuena, pues nuestra misión en el lunes santo es llevar nuestro mayor tesoro, a nuestros Sagrados Titulares, al centro de la ciudad, a aquellos que los están esperando y aquellos le rezarán un padre nuestro o un ave María en su silencio particular.

Una anécdota o curiosidad cofrade vivida en Semana Santa.

Anécdotas muchísimas. Pero me gustaría más destacar algo que pasó mi segundo año llevando a Jesús Cautivo y que me marcó para siempre. Aún cuando la recuerdo o la comento me pone la piel de gallina y me hace reflexionar sobre la fe que llevamos al centro histórico de nuestra ciudad cada Lunes Santo.

Estábamos parados en calle Mármoles, justo antes de subir la rampa para acceder al puente de la Aurora. Una persona joven, que no tendría más de treinta años, se acercó al trono. Traía en sus manos una bolsa que resultaba pesada y le hacía arquear la espalda. Miró a Jesús Cautivo y, soltando la bolsa en el suelo, empezó a hablarle: “Te prometí que si curabas a mi hija te cumpliría esta promesa. Mi hija está curada y aquí estoy yo”. Sacó de la bolsa las cadenas más gruesas que he visto en mi vida. Se quitó las zapatillas que llevaba, se ató los pies y caminó tras Él toda la noche.

Tras esto, cada uno puede pensar que el Cautivo tiene algo especial para él. Para unos, será una cosa, para otros, otra. Para mi, sólo puedo decir que cuando tus fuerzas flojean, cuando empiezan a tambalearse los cimientos de tu vida, una mirada a Jesús Cautivo, una conversación tranquila y sosegada, te hace ver que la vida, de sus manos, siempre tiene un camino de esperanza e ilusión, por muy duro que sea el golpe.

¿Cuál crees que es el acompañamiento perfecto para un trono de cristo?

Para mi, el acompañamiento es el de Cornetas y Tambores. Son muchos los casos que hemos podido observar. Dicho esto, no quiero con ello censurar cualquier otro tipo de acompañamiento. Como muestra, siempre quedará marcada la interpretación de “la Madrugá” en la calle Strachan por la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad, en el camino de ida hacia la SICB.

Pero creo que el acompañamiento musical, por la forma de marcar el caminar de la imagen, las cornetas y tambores es el acompañamiento idóneo. En nuestro caso así lo considero, puesto que, cuando ves caminar a Jesús Cautivo, el lamento de las cornetas, fliscornos y demás instrumentos, te golpean el corazón y te inunda en un momento especial.

¿Cuál fue tu primera opinión y/o pensamiento al conocer la intención de crear una banda de CCTT en la Cofradía?

Cuando se estaban estableciendo las bases de la que hoy es nuestra Banda de Cornetas y Tambores fue una época en la que había algunas bandas desvinculándose de otras hermandades.

Por ese motivo, mi primera preocupación era llegar a un acuerdo donde se asentaran las bases de la que es, hoy día, la banda de Cornetas y Tambores Jesús Cautivo, compuesta por hermanos de la cofradía y que, junto a la Sinfónica, son orgullo trinitario de los que pertenecemos a esta cofradía.

Hoy por hoy, estoy orgulloso del lugar que ocupa la banda y de la importancia y relevancia que ha ido cogiendo, a nivel de Andalucía, y que se ha hecho manteniendo la humildad que siempre ha caracterizado a este grupo de hermanos con los que me siento muy identificado.

Para la banda eres como un componente más, eres la voz de la banda. ¿Cómo se inicia esa vinculación tan estrecha con la banda?

Fue de una forma muy especial. Cuando ya se había preparado la documentación que vinculaba a la banda con la cofradía, empecé a tener contacto con varios miembros de la banda, entre ellos, Compa, Pepín, Domingo y con el que quizás, tenga una relación más directa y que me hizo sentirme integrante de la banda, que me dio la oportunidad de conoceros a todos y cada uno de vosotros, Raúl Arribas Carballo, Buba. Pero quizás, el momento que más me marcó fue llegando a calle Trinidad. Volvíamos de haber realizado un gran lunes santo. Mario me mandó a la banda y el trono avanzó un trayecto en el que se interpretó una marcha y yo iba caminando tras Jesús Cautivo, integrado en la banda. Ese fue el momento que ya, definitivamente, me hizo sentirme un componente más.

Si participaras en la banda como músico, ¿qué instrumento te gustaría tocar?

Cualquier instrumento que me hiciera sentirme partícipe de la misma, que con mi esfuerzo se compondría un todo para acompañar la mecida de Jesús Cautivo. Quizás la corneta, el fliscorno o el bombo, cualquiera de ellos.

Que componente quisieras que volviera a la banda.

En los principios de la misma, conocí a un componente con el que congenié mucho y que, por diversos motivos tuvo que dejarla. Me refiero a Salva.

Y también me gustaría que lo hiciera el creador del cartel anunciador de la banda de este año, que no podrá estar con nosotros en persona pero que si lo estará en la mente de cada uno de nosotros.

De los diferentes estilos de música cofrade, ¿con cual te identificas?

Me gustan todos los estilos musicales. Pero entiendo que cada uno tiene su momento y cada trono tiene el suyo propio.

Como muestra, me entusiasma ver mecerse el trono de María Santísima de la Trinidad Coronada a los sones de “Rezo a tus pies”, al igual que lo hace ver caminar al Señor de los Pasos en el monte Calvario con los sones de “La Saeta” acompañado por agrupación musical, como lo hace ver a Jesús Cautivo a los sones de “Historia de un profeta”. Creo que cada uno tiene su estilo, su impronta y su sello.

En el caso concreto de Jesús Cautivo, me identifico con las Cornetas y Tambores.

Una calle y una marcha.

Nuestro recorrido está cargado de momentos especiales. Carril, el puente de la Aurora, la entrada en la Alameda, el momento único de la marcha “Recuerdos al Alba”, el paso por tribuna, la doble curva, Carretería o la Tribuna de los Pobres.

A mi, particularmente, me gusta la entrada y el paso por calle Trinidad de vuelta. Ya hemos realizado nuestra estación de penitencia. Los hermanos de la Salud, ya nos recibieron y a partir de ahí, es nuestro momento. En la intimidad de esa calle le miras a los ojos, como hiciste toda la noche, pero ahora la penumbra es aliada en este encuentro especial con Él para poder transmitirle tus inquietudes y tener esa conversación hacia el que es nuestro faro y guía.

En cuanto a las marchas, es una respuesta difícil puesto que todas las marchas me marcan de una u otra forma.

Bendición, en la Tribuna. Historia de un profeta, la Pasión, Recuerdos al alba, Medea, Amor de madre, son tantas que no cabrían en esta entrevista.

Si he de decir que me motivaron de forma especial, por corresponderme presentarlas en los conciertos, las marchas “Reina del Guadalquivir”, dedicada a Marta del Castillo; “Recuerdos al Alba”, dedicada a la madre de nuestro mayordomo; “La Fe”, dedicada a una niña, mejor dicho, a un ángel que en la noche del lunes santo nos acompañará por las calles de Málaga, protegiéndonos y haciendo que las notas suenen más fuerte que nunca.

Por último, ¿que le pides a este lunes santo?

Hay tantas cosas que pedir…

En primer lugar, que podamos realizar nuestra Estación de Penitencia como Ellos se merecen. Con un orden, un estilo definido y con la devoción que nos caracteriza.

En segundo lugar, que todo aquel que se encuentre con Ellos a lo largo de la noche, puedan expresarle sus sentimientos, que tengan un encuentro especial y cercano.

Y por último, en tercer lugar, como no podía ser de otra forma perteneciendo a una cofradía trinitaria, que nos reconforte a cada uno y nos sirva de reflexión el acompañar tanto a Jesús como a María, que nos haga sensibles a los problemas de los demás. Que nos haga consciente de que el esfuerzo de uno es un granito de arena, el esfuerzos de todos, unidos, será capaz de mover montañas.

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